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Cuando empezamos a practicar un deporte como el baloncesto es muy habitual tener carencias tanto físicas como técnicas, pero eso no es negativo si sabemos cómo trabajarlas. Lo primero que deberíamos descubrir son nuestros puntos débiles, y para ello la única formar es jugando.

Solo compitiendo con otros equipos y entrenando, podemos localizar nuestras debilidades, como podría ser lanzar, los pases o defender… u otros más físicos como podría ser la resistencia, rapidez…

El perfeccionamiento de los jugadores más avanzados, también se logra a través de la competición y la práctica individual. La competición con un equipo fuerte te ayudará a mejorar y pondrá de manifiesto tus puntos débiles, los cuales podrás superar si los trabajas adecuadamente.

Una vez detectamos por nosotros mismos o con ayuda de un profesional del basket, cuáles son nuestras debilidades ¡Es hora de trabajarlas!

Confía en ti para mejorar

Conseguir ser un buen jugador de baloncesto y superar tus limitaciones, es un trabajo que implica una mejora constante. Día a día y en la práctica, es donde los resultados se van a hacer notorios, pero algo fundamental para mejorar es confiar en ti mismo.

A pesar de tener puntos débiles que te limiten a la hora de jugar, también tienes que apoyarte en tus fortalezas y sacarles el mayor rendimiento. Para ello debes confiar en ti y en tu potencial, eso te ayudará a mejorar más rápido.

A veces, caemos en el error de pensar que el baloncesto son solo técnicas y físicas que, pero también tiene una parte psicológica que va unida. Si queremos mejorar aspectos físicos y técnicos en pista, no podemos dejar de lado la parte mental. Primero debemos trabajar la mente y enfocarnos en lo que queramos conseguir para después pasar a mejorar las otras dos categorías.

En ocasiones, no son las ganas de mejorar las que se quedan atrás si no que, aunque seamos conscientes de saber en qué fallamos, necesitamos ayuda. Trucos de expertos en pista que consigan transformar esas debilidades en potencias.

¿Cómo lo consigo?

El modo de perfeccionar la técnica, no es más que rectificar los malos hábitos por los correctos y repetir el movimiento, hasta convertir las propias debilidades en puntos fuertes.

Por ejemplo, si observas problemas para lanzar, corrige la técnica y después practícala. Es precisamente la práctica lo que favorecerá la mejora de tus puntos débiles. Si te resulta difícil, por ejemplo, driblar con la mano más débil, practica con ella; si lo que necesitas es mejorar tu rapidez defensiva o los saltos, practica el juego de piernas defensivas y las técnicas de saltos. De este modo, no sólo perfeccionas tu técnica, sino que también aumentas la confianza en ti mismo.

Para esta corrección, necesitamos el punto de vista de un experto, que ha ayudado a otras personas a superar sus limitaciones y puede ser, incluso, que también haya pasado por la misma experiencia.

En mi caso han sido ya 20 años ejerciendo como entrenador y director deportivo de clubes, entrenado a equipos profesionales y amateurs como el F.C Barcelona, el C.B Cornellá, el Basket Almeda y el Femení Sant Adriá, entre otros.

En este recorrido he tenido el honor de ayudar a muchos jugadores en potencia a corregir sus debilidades en pista y potenciar sus puntos fuertes.

No hay que olvidar que todos los grandes jugadores se han ido haciendo a sí mismos poco a poco hasta llegar a ser realmente buenos. Lo han hecho superando dificultades, y teniendo siempre presente el objetivo de mejorar y nunca tirar la toalla.

Si quieres dejar atrás todos tus puntos débiles tanto técnicos como físicos confía en mí, te ayudaré a superar tus barreras y juntos formaremos el mejor equipo para alcanzar tus objetivos.

Contacta por mi página web o llámame al +34 667 642 575 e infórmate de los programas de entrenamiento y mis campus de tecnificación. O también puedes mandarme un email a info@coachlorenzo.com.

Coach Lorenzo

Entrenador de Baloncesto

Director de la web coachlorenzo.com

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El 21 de enero de 2006, jugaron Los Angeles Lakers contra Toronto Raptors y, un jugador anotó 81 puntos. El lunes pasado volví a ver el partido, han pasado 14 años y las emociones que despertaron en su día, son las mismas: diversión, inspiración, interés y alegría.

Debemos preguntarnos: ¿ qué estímulos despiertan la atención, que dará paso a la emoción y por consiguiente al aprendizaje?. A las personad nos despierta la emoción por encima de la racionalidad, en el juego el aspecto cognitivo es determinante, y dentro encontramos : la racionalidad y la intuición.

Los jugadores que son diferentes son los que transmiten emoción, personalmente he sido muy de Michael Jordan, él fue uno de los motivos por los que me «enchufé» al basket, en concreto, durante los JJOO de Los Ángeles en 1984 viendo los partidos de la selección española, que fue, el motivo principal, donde lograron una gesta impresionante, consiguiendo la medalla de plata.

Jordan era un jugador diferente, y Kobe ha sido un jugador que me ha despertado similares emociones.

El entrenamiento debe estar enfocado al trabajo de la mejora continua de la técnica/táctica individual para ayudar a que salgan más: Jordan, Kobe, Petrovic, Palau, Taurasi, Irving, Navarro, Larkin, Curry etc.

Necesitamos jugadores que despierten emociones, darles libertad para que creen y hagan que nos levantemos a las 3 de la madrugada para verlos jugar, porque cuando yo me levantaba a las 3, era porque sabía que vería emoción.

MUCHAS GRACIAS KOBE BRYANT!!!

Francesc Canals

Entrenador Superior

Director de I am Winners

Nº1. Competición por equipos, sale un jugador de cada equipo para pasar entre los 4 conos y entrada a canasta, el que anota primero gana un punto para su equipo. Dentro de los 4 conos los jugadores pueden intentar molestar el bote del otro jugador, si logran que el jugador pierda el control del balón suma un punto.

robarse el balon dentro del cuadrado

Nº2. Competición por equipos, salir para cruzar por la primera puerta y después ir a cruzar la puerta que está a la altura de tiros libres, el primero en pasar suma un punto, el primero en anotar suma otro punto.

pasar primero por la puerta

Toni Becerra

Director del portal www.ejerciciosbaloncesto.com

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Nos dedicamos a entrenar durante la semana y nos evaluamos en la jornada que cada sábado o domingo disputamos con nuestros equipos y digo nos, porque a la sabida evaluación externa que nos hacen los demás (prensa, afición, directivos, padres y madres, jugadores, etc), añadimos la mas profunda y la que mas no afecta que no es otra que la evaluación interna de nosotros mismos, que suele ser en la mayoría de los casos la mas profunda, la mas crítica y la que más nos puede afectar.
Aunque lo que mas nos satisface a los entrenadores es ver que nuestro equipo juega bien, que evolucionan a nivel individual y de equipo, que entienden el juego, que están concentrados e intensos en todo momento, no podemos negar que el hecho de ganar o perder siempre está en nuestro sino al elegir ser entrenador de baloncesto.
Cuando se pierde el fin de semana es largo y cuesta muchísimo desconectar si es que alguno lo consigue, la cabeza nos da vueltas y repasamos todo lo que la memoria y la consulta con la almohada nos hace revivir, generalmente la noche posterior al partido se duerme poco y el bombardeo de cosas que pensamos que habíamos debido hacer de otra manera nos suele mortificar, ¿por qué cambié a funalito y no a menganito?, ¿porqué no pedí tiempo muerto?, ¿por qué no cambie la defensa? ¿porqué no elegí la jugada adecuada?  ¿porqué dejé a ese jugador sin jugar?, etc, etc.
He pasado muchas noches sin apenas dormir después de los partidos, a mi pasa así, sin embargo la noche antes de los partidos suelo descansar bastante bien, no se si eso le pasa a todo el mundo aunque supongo que habrá de todo. Noches en vela que cuando dirigía un equipo semiprofesional me exigía de alguna manera ver el vídeo del partido para corregir detalles en el entrenamiento del día siguiente (autoflagelación encubierta).
Lo peor que me podría pasar es sentirme culpable de no haber tomado las decisiones mas adecuadas y considerar que mi dirección de partido podía haber tenido influencia en dicha derrota, posiblemente en la mayoría de los casos en un partido de cuarenta minutos hay tantas responsabilidades que no parece de recibo pensar que solo la responsabilidad es solo nuestra, pero los entrenadores somo así de responsables, pierdes un partido y estás dos días medio noqueado, en el caso de los jugadores salvo excepciones que las hay, se duchan y a las pocas horas ya les cambia la cara, lo podemos apreciar en cualquier desplazamiento si nos paramos a comer por el camino y en el trayecto de vuelta, no es que no lo sientan pero les dura menos que a nosotros.
Si ganamos generalmente la euforia y las caras de alegría cambian totalmente, haces un partidazo y pierdes por un punto y estás triste cuando no debería ser así, pero digan lo que digan los mas puristas las victorias y las derrotas tienen su influencia en la psicología de los deportistas.
Quizás en un partido podriamos haber cometido errores de bulto, pero si se gana parecen que son menores o al menos no les damos la misma importancia ni nos quitan tanto el sueño. La victoria borra muchas cosas, incluso cuando en un equipo no hay el mejor ambiente el hecho de ganar encubre y camufla muchas situaciones internas, está claro que cuando se pierde sale a relucir todo.
Hay una circunstancia que siempre me ha molestado y no es otra que cuando las cosas salen bien y se consigue una victoria importante, hay ocasiones en la que sale el jugador de turno con una actuación fuera de turno que la estropea. Por poner un ejemplo, el jugador que no se espera a duchar o no hace los estiramientos y se va antes de tiempo, o se hace el remolón y no sale a saludar con los demás, o tiene cara larga mientras que los demas se divierten, etc. Recuerdo que en una ocasión dirigiendo un partido en liga EBA ganamos un partido muy importante al líder del grupo, un jugador de mi equipo que era el ídolo local y que en ese partido apenas salió a jugar tres minutos, cuando todos nos retirábamos a vestuarios, se quedó solo en el campo tirando a canasta en el campo, llamando la atención de toda la grada y manifestando soterradamente su señal de protesta, eso no me gustó nada y me hizo amarga la victoria.
Os puedo asegurar, que cada derrota me ha hecho aprender muchísimo, la he analizado, la he destripado, me ha hecho cambiar detalles, he buscado ejercicios nuevos para mejorar detalles, he tenido que hacer hincapié en detalles defensivos y ofensivos, he tenido que rearmar psicológicamente al equipo, he buscado todo tipo de soluciones y me ha hecho crecer como entrenador. También he aprendido con el paso del tiempo que hay derrotas que al final suman como si de una victoria se tratase, son esas en las que el equipo da la cara, en las que damos lo mejor de nosotros mismos, en las que se los hemos puesto de corbata aun equipo superior, aquellas en las que hemos trabajado a tope y jugado con inteligencia los cuarenta minutos, porque todo eso es ganar y son como siembras para los siguientes partidos.
¿Quiero decir con esto que de la victorias no se aprende? , ni mucho menos, también de los triunfos si somos objetivos y no nos dejamos llevar por la euforia se sacan cosas positivas, lo principal es que nos reafirman en que vamos por el mejor camino, nos dan confianza para seguir manteniendo defensas, sistemas de ataques, planteamientos de juego, rotaciones de jugadores, etc. Y también nos servirán para mejorar aspectos negativos porque no por el hecho de ganar significa que todo lo hayamos hecho bien.
La resaca del fin de semana de los entrenadores puede ser muy diferente, cada persona reacciona de una forma distinta, pero está claro que será según se mire cada derrota y cada victoria.

Eduardo Burgos

Entrenador Superior de Baloncesto

Director del Blog de baloncesto Viveelbasket

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No juegan a nada o no jugamos a nada; es una frase que no podré nunca con ella, ya sea dicha por un entrenador o jugador, puedo entender que la diga público que asista a un partido, ya que en principio su capacidad de análisis es menor.

Podemos ver diferentes formas de entender el juego, vamos a catalogarlo de sistemas ofensivos, personalmente prefiero nombrarlo como juego posicional, todas las formas de jugarlo se tienen que respetar:

– Ausencia de sistemas fundamentales.

– Sistemas que se centran en la eficiencia y suelen ser rígidos, en los cuales, las normas se aplican estrictamente.

– Sistemas que fomentan la mejora, el aprendizaje y los objetivos individuales; fomentando el trabajo en equipo.

Personalmente, creo en el tercero mencionado anteriormente, en el cual, debemos crear de forma consciente la dirección hacia dónde y cómo vamos, para desarrollar y mejorar de forma continuada y sin perder el equilibrio en el proceso. Estimula la creatividad y la labor de equipo, libera al jugador de la memorización de múltiples sistemas y normas.

La dificultad en el aprendizaje, asimilación y perfeccionamiento del juego que queremos llegar a jugar, es mayor y con un proceso más lento.Hay un componente esencial: el carácter del entrenador.

El miedo al fracaso del entrenador puede acabar con la iniciativa, creatividad y mermar la implicación de los jugadores; el cortoplacismo, nos lleva a lo más práctico y cerrado.El entrenador debe dejar a un lado sus objetivos personales y trabajar para el bien común.

“No puedes romper las reglas a menos que sepas cómo se juega”. Rickie Lee Jones.

I’M AFRAID TO JUMP: JUMP!!!

Francesc Canals

Entrenador Superior

Director de I am Winners

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Excelente ejercicio de entrenamiento que he visto practicar a Alberto Rueda con el equipo cordobés UCB Concordia Baloncesto de categoría junior masculina y en el que se trabaja el bloqueo de rebote por cuartetos encadenándolo con un balance defensivo de 4c4 en la canasta contraria.
Colocamos ocho jugadores como en el gráfica que se van pasando sucesivamente el balón hasta que el jugador nº8 tira a canasta, inmediatamente se establecen unos cuartetos de rebote, yendo los jugadores del 5 al 8 al rebote y defiendo los jugadores del 1 al 4.
Si el rebote lo coge el equipo defensivo se juega un 4c4 en la canasta contraria, si es canasta se saca de fondo y también se juega un 4c4 en la otra canasta. Si el rebote lo coge el equipo que ataca sigue jugando hasta que finaliza y después vuelve a realizarse el 4c4 anteriomente citado.
Con este ejercicio se pretende trabajar como objetivo principal el rebote defensivo y ofensivo de todos los jugadores con y sin balón, el segundo objetivo es trabajar el balance defensivo y por último el juego de 4c4 en posicional, si no se consigue llegar superioridad numérica.
Debemos insitir en que los defensores no sean cabezas giratorias en el momento del tiro a canasta y cierren bien el rebote sellando cada uno a su hombre y que no se metan bajo canasta para rebotear. A los atacantes les pediremos que antes de rebotear intenten cambiar de dirección y sorprender al defensor por donde menos se espere para ganarle la posición, no quedándose fijos detrás de él.
En el balance defensivo, el jugador que defiende al hombre-balón, tiene que intentar retrasar al máximo el primer pase de contraataque y los otros correr como posesos hacia su campo para evitar las llegadas con ventaja del contraataque.
Si hay 4c4 posicional los jugadores seguirán las indicaciones tácticas de su entrenador o si se estima conveniente los dejamos jugar con libertad por conceptos.
Las rotaciones del ejercicio si disponemos de 12 jugadores serán: 1) equipo defensor pasa a atacar, 2) equipo atacante descansa y 3) equipo en espera entra en defensa. Si estamos menos de doce jugadores podemos ir rotando por números.
Felicidades a Alberto por poner en práctica tan buen ejercicio.

Eduardo Burgos

Entrenador Superior de Baloncesto

Director del Blog de baloncesto Viveelbasket

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No juegan a nada o no jugamos a nada; es una frase que no podré nunca con ella, ya sea dicha por un entrenador o jugador, puedo entender que la diga público que asista a un partido, ya que en principio su capacidad de análisis es menor.

Podemos ver diferentes formas de entender el juego, vamos a catalogarlo de sistemas ofensivos, personalmente prefiero nombrarlo como juego posicional, todas las formas de jugarlo se tienen que respetar:

– Ausencia de sistemas fundamentales.

– Sistemas que se centran en la eficiencia y suelen ser rígidos, en los cuales, las normas se aplican estrictamente.

– Sistemas que fomentan la mejora, el aprendizaje y los objetivos individuales; fomentando el trabajo en equipo.

Personalmente, creo en el tercero mencionado anteriormente, en el cual, debemos crear de forma consciente la dirección hacia dónde y cómo vamos, para desarrollar y mejorar de forma continuada y sin perder el equilibrio en el proceso.Estimula la creatividad y la labor de equipo, libera al jugador de la memorización de múltiples sistemas y normas.

La dificultad en el aprendizaje, asimilación y perfeccionamiento del juego que queremos llegar a jugar, es mayor y con un proceso más lento.Hay un componente esencial: el carácter del entrenador.

El miedo al fracaso del entrenador puede acabar con la iniciativa, creatividad y mermar la implicación de los jugadores; el cortoplacismo, nos lleva a lo más práctico y cerrado.El entrenador debe dejar a un lado sus objetivos personales y trabajar para el bien común.

»No puedes romper las reglas a menos que sepas cómo se juega«. Rickie Lee Jones.

I’M AFRAID TO JUMP: JUMP!!!

Francesc Canals

Entrenador Superior

Director de I am Winners