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Como todos los que seguís el Blog Viveelbasket sabéis he vuelto a ser entrenador en activo desde el día 6 de febrero fecha en la que me hice cargo del equipo Deza Maristas de la Primera Nacional Femenina de Andalucía.

En los dos meses y medio que llevo entrenando todas las vivencias que ya tenía guardadas como entrenador de baloncesto han florecido de nuevo en mi, incluso diría que ampliadas y enriquecidas al haberme sumergido en el baloncesto femenino, que dicho sea de paso aunque lo seguía como espectador ha supuesto una nueva experiencia para mi, pese a que en mis inicios tuve un leve contacto con él.

En este tiempo todo ha ido muy de prisa, sustituir a un compañero y además amigo en plena competición no es fácil, hay que tener la mente fría y actuar con sensatez porque no se trataba de entrar como “un elefante en una cacharreria” y romper con todo lo anterior por eso mi primera medida fue tener unas conversaciones tanto con el equipo como con el preparador físico y segundo entrenador, para intentar conocer mejor el sentir y la situación del equipo y con ese conocimiento previo sentar las bases para intentar ir metiendo poco a poco mi impronta y mi filosofía de juego pero aprovechando el trabajo anterior realizado.

Desde el primer momento “las mariposas y el cosquilleo típico de los entrenadores” han vuelto a renacer en mí, ilusión por planificar el plan semanal y los entrenamientos diarios,  ilusión por vestirme de corto y disfrutar en la cancha con los entrenamientos intentando enseñar aspectos técnico-tácticos y mejorar a cada jugadora, ilusión por corregir conceptos, ilusión por buscar la mejor manera de comunicarme con las jugadoras, por buscar el feeling y la empatía con el equipo a nivel psicológico, emocional y vivencial.

Son bonitos los viajes en autocar donde la convivencia alcanza yo diría su máximo esplendor, esas horas juntos te ayudan  a conocerlas mejor, ves la alegría del grupo, sus bromas, sus charlas y hasta sus gritos que en la ida suelen ser similares y en la vuelta si se consigue la victoria se llenan de intensidad y euforia y si se pierde el silencio se nota más. Esos bocatas en el camino, esas prisas por no llegar tarde al pabellón, esa meticulosidad porque todos los detalles estén a punto, etc.

En el plano propio del entrenador la cabeza te da vueltas, ¿que ideas pongo en práctica para revertir la situación?, ¿qué defensas pongo en práctica? ¿qué jugadas meto nuevas? ¿que cinco inicial saco? ¿Cómo establezco las rotaciones? ¿como consigo tener motivadas a todas? ¿que les digo a las que juegan menos minutos para que no se desanimen y sigan enganchadas? ¿que medidas tomo aunque sean impopulares para que seamos un equipo de verdad en todas las situaciones?

Llevo siete partidos oficiales con el equipo afortunadamente hasta el momento los resultados nos han acompañado (seis victorias y una derrota), pero pese a la edad y a mi supuesta experiencia siempre me acompañan los nervios antes de los partidos, esa soledad del entrenador en los momentos previos mientras que las jugadoras calientan con tu entrenador ayudante se hace muy larga, en ella como siempre hago repaso mentalmente el plan de partido, si se me ha olvidado algo para recordarlo antes del inicio de partido en ese minuto previo al salto inicial, intentas pensar en que cinco inicial sacas pensando también en el que puede sacar el rival, repasas el plan B y hasta el plan C, “siguen las mariposas y las cosquillas invadiéndote”, hasta que el balón se pone en juego que es cuando te metes de lleno en el partido y matas de alguna manera esa tensión nerviosa previa, muchas veces nada de lo que habías pensado se cumple y sobre la marcha tienes que cambiar cosas intentando que la concentración y la intensidad de tu equipo no baje un ápice y se mantenga al máximo, algunas veces quizás las menos el plan establecido se cumple en su totalidad y te sientes el entrenador mas feliz del mundo, todo parece tener sentido y no conoces mayor felicidad, pero el lunes al volver a los entrenamientos todo vuelve a empezar, no puedes sacar pecho porque a lo mejor a la semana siguiente llega el equipo rival y te lo hunde. Hay que seguir, esto no para, primero quedar lo mejor posible en la Fase Regular, luego pasar Octavos de Final, luego luchar por los Cuartos de Final (en eso estamos), luego……lo que el destino nos depare, pero con la conciencia tranquila de haber dado todo lo que ha estado de nuestra parte.

No todo ha sido fácil, no todo ha sido hasta el momento idílico, indudablemente siempre hay obstáculos a superar en esta profesión y en este duro camino, las chicas no son profesionales, tienen otra vida (estudios, trabajos, familia, parejas, etc), no es fácil buscar días y horarios de entrenamiento para todas, cuando nos ponen un partido entre semana nos cuesta la misma vida poder compaginar todo, mas si es fuera de casa, pero algunas se sacrifican cambiando turnos de trabajo, otras cambian fechas de prácticas, algunas incluso faltan a clase de la Universidad, otras que vienen de pueblos cercanos a entrenar hacen muchos kilómetros y llegan a sus casas a horas intempestivas y al otro día tienen que madrugar para trabajar y allí estamos nosotros como entrenadores exigiéndoles quizás demasiado y como si el baloncesto fuera lo mas importante del mundo.

Creo que por eso debemos contar hasta diez y no todo vale, “nuestras cosquillas no tiene porque ser la de los demás”,  no todo el mundo vive con la misma pasión el baloncesto, los entrenadores a veces nos pasamos en ese sentido, pensemos que hay quién juega por disfrutar, quién juega por llegar a la élite, quién juega porque en el equipo están sus amigas, quién juega para mantenerse en forma física, quién juega por ser campeona de todo y ser competitiva es lo máximo y quién juega por inercia y no sabe muy bien por qué.

Aunque no todo ha sido un camino de rosas, afortunadamente cuento con un grupo de jugadoras que con su esfuerzo y trabajo me hacen ilusionarme en casi todas las sesiones de trabajo (algunas veces aflojamos un poquito, todo hay que decirlo), pero en la mayoría de los casos ellas vienen a diario a trabajar con ganas e ilusión a pesar de tener que aguantar mi insistencia y pesadez, por eso llego con ilusión a cada entreno y cada partido y ellas “mis espartanas “ como yo las llamo, son las auténticas responsables de que de nueva sienta “las típicas cosquillas del entrenador de baloncesto”.

Eduardo Burgos

Entrenador Superior de Baloncesto

Director del Blog de baloncesto Viveelbasket