Inicio Noticias “Lo bonito que es recordar”, por Cristina Miguel de la Rosa

“Lo bonito que es recordar”, por Cristina Miguel de la Rosa

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- Como definición, un tiempo muerto es una interrupción del partido solicitada por uno de los entrenadores de los equipos en juego, que nos da la posibilidad de reunirnos en nuestro banquillo con los jugadores y así corregir errores, preparar jugadas, cortar una buena dinámica del equipo rival o simplemente coger un poco de aire para volver después a la pista.

Hace cuatro meses que no me pasaba por aquí para escribir. He necesitado un tiempo muerto, algo largo, pero necesario para colocar ideas y volver a empezar. No está siendo una temporada fácil para nadie y creo que lo más importante es hacer aquello que nos motiva. Así que es el momento indicado para volver a pista tras el tiempo muerto.

He decidido dedicar la primera entrada del 2021 y después de tanto tiempo a mis enanos. Este año estoy entrenando, entre otros, al equipo Pre-Benjamín Mixto del Club Náutico de Sevilla. En total somos 28 jugadores, que tienen entre 5 y 7 años. Para muchos es el primer contacto con el deporte, para otros el primer contacto con el baloncesto, el primer partido de su vida ha sido esta temporada para la mayoría, la primera canasta que han metido muchos. Una categoría preciosa sin ninguna duda. Pienso que es fundamental llevar equipos de formación tan pequeños para ser mejores entrenadores de categorías superiores en el futuro.

Esta categoría es el principio para la mayoría, es poner las bases de gestos, detalles, hábitos…es empezar, pero a la vez progresar. Es atar cordones mil veces, hacer coletas, coger manitas cuando alguien se cae, que te llamen seño de nuevo es la realidad de entrenar esta categoría. En definitiva, acompañarlos e intentar darles esas bases para que el día de mañana sigan jugando y que se acuerden de los pequeñitos detalles tan básicos que trabajamos todos los días.

Hace ya probablemente más de 10 años desde mi primera experiencia como entrenadora, y ahora más que nunca me doy cuenta de la importancia que tiene aprender y divertirnos, sin que esa diversión no se convierta en desmadre. Que difícil, pero a la vez que estimulante es sentarse delante del cuaderno a pensar de que manera puedo explicarles esto buscando una palabra que les haga recordarlo, a la vez que les cuento una historia y así me están prestando atención porque es algo que les interesa, pero no les aburre. Para mí mucho más difícil que pintar una jugada a mi otro equipo nacional masculino, pero sin duda, mucho más divertido.

El agarre de balón, botar el balón fuera del cuerpo, mirar al recibir el balón antes de tomar una decisión, saber que es entrar y que es parar y cuando hacer cada cosa, botar con la mano mas alejada al defensor, saber a quién defiendo, defenderlo por el lado que toca usando la táctica del bocadillo de jamón, sacar detrás de las líneas, tirar con una mano y dejar la cresta del gallo puesta, no jugar a rugby (es decir botar el balón cuando me quiero mover con el), recordar que tenemos dos manos para jugar, y que podemos cambiarnos el balón de mano… son algunas de las cosas que trabajamos día a día.

Que importante, que básico y fundamental es insistir en esos pequeños detalles que van a darnos tanto después y que bonito es volver a valorar otras cosas que en definitiva no se representa en un marcador. Estos pequeños me devuelven la verdadera esencia del baloncesto y me hacen recordar aquellos primeros pasitos que yo di como jugadora hace 24 años ya. Solo puedo darles las gracias porque como siempre digo, nunca sabrán que ellos me enseñan más a mí que yo a ellos.

Quiero terminar esta entrada con un texto que leí hace un tiempo y creo que es el ABC del entrenador:

Hay pequeños ojos que cada día observarán lo que harás y jóvenes oídos que cada día escucharán lo que dirás.

Manos inexpertas que querrán imitar lo que harás. Hay una pequeña persona que cada día sueña con llegar muy lejos.

Tú eres el ejemplo de esa pequeña personita que quiere crecer de la misma manera que tú lo has hecho, y por eso, nunca dudes de lo que haces y de tu trabajo.

Sus ojos están abiertos hacia ti y su mente joven está convencida de que tú tienes siempre razón.

Sé el mejor guía para nuestros deportistas y personas del futuro.

A ellos, mis enanos.

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Cristina Miguel de la Rosa

Directora Técnica del Club Náutico (Sevilla)

Directora del blog Del Balón a la Pizarra