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Antonio de Torres: “Mi experiencia en Senegal está siendo enorme, tanto en lo personal como en lo profesional”

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Hoy entrevistamos al entrenador asturiano, Antonio de Torres. Con un gran recorrido en nuestro país, desde equipos de Canarias como Claret Mutua Guanarteme (lo que hoy en día es Gran Canaria) o Vecindario, hasta el equipo sub 20 de CB Valladolid. También destaca su faceta como formador, ya que fue profesor durante 12 años del Curso de Entrenador Superior, además de ser uno de los autores del temario oficial de la FEB. Como tantos entrenadores nacionales, decidió hacer las maletas, poniendo rumbo a Senegal, donde está involucrado en diversos proyectos.

¿En qué consiste exactamente tu trabajo en Senegal?

Trabajo por mi cuenta con mis contactos en el país, ya que después de varios años trabajando con jugadores senegaleses en España, he tejido una red interesante de amistades. Colaboro con varios clubes a los que visito periódicamente, sobre todo para asesorar y orientar a los entrenadores, más que para entrenar a los jugadores.

Estoy colaborando con la Dirección Técnica de la Federación senegalesa para preparar un plan de formación específica de Minibasket y me han pedido hacer unos clinics para entrenadores en mayo en dos ciudades importantes en el baloncesto senegalés: Mbour y Saint Louis.

Además, por supuesto, de estar atento a encontrar algún talento al que poder darle la oportunidad vital de estudiar y jugar en Europa, y con ello cambiar radicalmente su vida, su futuro y el de su familia.

¿Cómo te surgió la posibilidad de marchar rumbo al país africano?

En realidad fue más una huida que otra cosa. Estaba sin demasiadas ganas de continuar con una rutina que no me aportaba nada desde ya hacía un tiempo, por mucho que lo intentara. Yo hago esto por algo más que por dinero y puestos a no ganar dinero, prefiero hacerlo donde realmente sienta que puedo aprender cosas nuevas y enseñar a quién verdaderamente le interese y lo necesite. Y todo eso aquí se cumple con creces.

Esto es una enorme experiencia en lo personal y en lo profesional. Hay que ver en su ambiente real a la gente que se dedican aquí a intentar a hacer baloncesto en unas condiciones inimaginables en Europa y con unos talentos que tampoco puedes imaginar entre los europeos “blanquitos” y “gorditos”, que todos entrenamos habitualmente.

A nuestra Liga han llegado en los últimos años varios jugadores naturales de Senegal, algunos de ellos incluso convirtiéndose en auténticas estrellas, como por ejemplo Sitapha Savané o Boniface Ndong, ¿ves actualmente a otros jugadores jóvenes que puedan llegar en un futuro a destacar en nuestra competición o, incluso, en la NBA?

Hay muchos senegaleses jugando por el mundo (España incluida), que aunque no estén en la NBA son profesionales que, gracias al baloncesto, se han buscado una vida mejor en nuestro paraíso y eso justifica todo lo que hacemos por ellos. Y sí, seguirán apareciendo más y más jugadores en ligas profesionales europeas provenientes de África, no lo dudes. Sus condiciones naturales son las idóneas y según evolucionen en su educación y su formación deportiva, serán una fuente imparable e inacabable de talento.

En cuanto a la estructura del baloncesto allí, ¿nos la podrías describir brevemente?

Mínima. Las instalaciones, en general, son demenciales. Escasas, en no muy buen estado normalmente y prácticamente ninguna pasaría una inspección según nuestros cánones.El material deportivo en general sería en su mayoría de desecho en cualquier ciudad europea.

La competición es escasa y el baloncesto técnicamente, tácticamente y teóricamente está en general bastante obsoleto, según nuestro estándar español. Es cierto que nosotros gozamos de un nivel muy por encima de la media mundial y no es justo compararnos en ningún campo del conocimiento ni de la praxis, pero aquí se puede mejorar mucho y muy rápido en muy poco tiempo. En España somos buena muestra de cómo de profundamente se puede mejorar en no demasiado tiempo.

Eres uno de tantos entrenadores españoles que se han tenido que marchar al extranjero en busca de una oportunidad, ¿piensas que el entrenador español está hoy en día mejor formado que nunca?

No lo dudes. El entrenador español ha llegado a ser top mundial y las estadísticas hablan por sí solas. No sé si eso vamos a poder mantenerlo mucho tiempo con todo lo que se ha degradado la estructura en España en los últimos años, pero los que tuvimos la suerte de crear y vivir el maravilloso periodo de fin e inicio de siglo, estamos muy muy por encima de la media mundial (por muy exagerado y pedante que pueda parecer, ya te aseguro yo que es así).

¿Te ves en un futuro cercano regresando a España en busca de una oportunidad?

Claro que sí. Lo mejor de mi plan es no tener un plan. Pero la estructura del baloncesto español en general ha perdido mucho de su encanto y de su poder de atraer buenos profesionales y excelencia, por lo difícil de sobrevivir en un entorno tan contrario económica y políticamente. Pasar de una sociedad de la opulencia y el hedonismo a otra casi más cercana a la supervivencia básica, es un revés grande para el deporte en general y para el profesional especialmente. Hemos pasado de imprescindibles para el bienestar y la imagen de la sociedad moderna europea a un lujo insostenible y perfectamente (cuando no urgentemente) prescindible.

Ahora cuentas con la posibilidad de marchar a Gambia, ¿en qué consiste exactamente esta posibilidad?

La proposición de la Federación de Gambia va mucho más allá de entrenar a su selección nacional. Se trata de refundar completamente el baloncesto local desde la federación: instalaciones, entrenadores, competiciones nacionales, selecciones, promoción escolar…Es un todo muy ambicioso, que no sé si algún día se pondrá en marcha. Me encantaría un reto de ese calibre, pero…

¿Cuál es el potencial verdadero de esta selección?

El baloncesto en Gambia está desaparecido internacionalmente hace ya unos años. Es cierto que hay varios jugadores en universidades americanas y algunos más jugando a medio nivel en el extranjero, pero costará mucho volver a tener un equipo competitivo. El proyecto que hemos valorado contemplaría el horizonte del torneo preolímpico de 2020 como referencia para trabajar. Un sueño…