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“El deporte y los padres”, por Gabo Loaiza

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Soy de los que piensan que es necesario cuidar el triángulo conformado entre familias, jugadores y entrenadores. Sin embargo, son muchos los papis o mamis que crean más conflictos que soluciones.

Es cierto que la inmensa mayoría son personas racionales, conscientes de que los entrenadores formamos parte de la educación de sus peques y que también queremos lo mejor para ellos. Pese a ello, sí hay padres que únicamente velan por sus propios intereses. Cuando digo sus propios intereses, no digo el de sus peques, sino el propio. Buscan con sus hijos solventar todo tipo de complejos, en definitiva, creen tener a una nueva súper estrella del deporte que los va a sacar de pobres.

Estos padres de los que hablo, no ayudan a la formación de la persona ni el deportista sino que complementan el desarrollo de una deformación que derivará en el abandono prematuro del deporte, con los estragos en el ámbito social, psicológico y físico que esto provoca en los jóvenes. Amenazan con irse de un club, pese a que su hijo esté bien; padres que crean conflictos inexistentes para endiosar a su hijos, padres que se creen entrenadores y cruzan la fina línea entre la confianza y la prepotencia.

Yo, como la inmensa mayoría estoy para divertirme con el deporte que me apasiona. No concibo un día sin pensar o hablar de baloncesto, pero yo asocio este y todos los deportes a la diversión, a la comprensión, a la amistad, al trabajo, al esfuerzo, al compañerismo, a la superación, etc. Dudo que alguno de los peques que tengo el placer de entrenar lleguen a ser super-estrellas, lo que sí sé es que son nenes felices que son amigos y disfrutan pasando rato juntos, en definitiva eso es el deporte. En la victoria o en la derrota permanecen unidos con la ilusión de compartir momentos y experiencias inolvidables.

Por suerte, la inmensa mayoría de padres y madres piensan así. Conciben el deporte como un vehículo educativo y de formación de personas. Al fin y al cabo, el baloncesto no tiene valores por sí mismos, sino que éstos son los que cada persona transmite. Brindo por esos padres que colaboran con personas vinculadas a la formación de sus peques como somos los entrenadores, por aquellos que no critican a sus hijos cuando hacen un mal tiro o pierden un partido, por aquellos que no apuntan los puntos que mete su hijo y por aquellos que si critican al entrenador lo hagan desde la honestidad buscando el bien común, no malintencionadamente.

Poco a poco vamos transformando la sociedad, cada vez serán más fácilmente repudiados todos esos padres que se cargan el deporte. Sus hijos no tardarán en mandarlos a tomar por culo, porque como decía Saramago todos acabamos llegando a donde nos esperan.

Gabo Loaiza Pérez (@gaboloaizaperez)

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Entrenador Superior de Baloncesto