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“Cómo aprender a leer el juego en categorías de formación”, por Lluís Riera

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No sirve de nada quedar campeones con un equipo de formación determinado si esto no demuestra la mejora individual y colectiva durante toda la temporada. En las categorías de formación (sobre todo infantil y cadete) los jugadores están en una edad de cambio físico y personal y este hecho lo hemos de tener en cuenta cuando se planifica la temporada. Es importante tener paciencia con el trabajo sin querer correr para un triunfo inmediato. Hemos de ser conscientes que hace falta estabilizar los fundamentos deportivos y, al mismo tiempo, los valores de equipo y trabajo y, para esto, es imprescindible un trabajo a largo plazo. Esto puede provocar dudas en el entorno y en los propios jugadores ya que el fruto no es tangible pero los entrenadores hemos de transmitir esta confianza en el método, el trabajo y en el propio equipo.

Nosotros somos partidarios del juego libre por conceptos sin sistemas ni aberturas de juego. No usamos aun ningún bloqueo ni directo ni indirecto ya que la complejidad y la riqueza del juego por espacios ya es suficiente para plantear la temporada. El contraataque, las finalizaciones en superioridad y las transiciones es nuestro recurso ofensivo más común. En defensa, procuramos reflejarnos en el modelo de nuestro primer equipo. Queremos una defensa individual agresiva a pesar que en muchas ocasiones es menos competitiva que otras, pero nos hace mejor a los jugadores ya que les proporciona más libertad de decisión. Es importante la colocación de todos los defensores en el campo para realizar ayudas y rotaciones llegando a todos los tiros, aguantando las divisiones y cerrando correctamente el rebote. En el aspecto defensivo sí que introducimos algunas estrategias basadas en el 2×1 que nos dan algún recurso que nos permita incrementar nuestro nivel competitivo.

Consideramos fundamental la mejora técnica de los jugadores pero esta ha de ser completa. Esto significa que el jugador además de ejecutar un gesto técnico determinado ha de aprender porqué, cuando y para que usa un determinado recurso. Es decir ha de saber usar el fundamento. Entendemos, por tanto, que todo aprendizaje ha de ser:

  • El jugador participa para mejorar su acción técnica y por entender el juego
  • El jugador aprender en base a experiencias anteriores. La dificultad ha de ser progresiva en base a aquello que el jugador ya sabe hacer.
  • El jugador ha de entender porque utiliza un fundamento determinado.

Vamos a ejemplificar el trabajo en tres conceptos: dos ofensivos y uno defensivo. En todos los conceptos, el ejercicio parte de un trabajo sencillo con pocas variables a un trabajo complejo donde se van añadiendo atacantes, defensores o tareas. Estas últimas pueden ir antes o después de la acción principal, o pueden ser aquellas que nosotros llamamos condicionadas. Estas tareas son aquellas donde el defensor ha de hacer una determinada acción y su atacante leer esta y ejecutar aquella acción que le produzca más ventaja. Como veremos, se producirá una situación lo más real posible pero limitando el número de variables que el jugador ha de escoger. La libertad total en un jugador de formación puede llegar a provocar el caos en el aprendizaje y, consideramos que es bueno para la formación, ir aumentando progresivamente la dificultad de lectura .

El primer concepto es “superar a un defensor en carrera que llega frontal”. El atacante al llegar al primer defensor puede efectuar una acción de finta del cuerpo, de finta de pies, de finta el balón o de cambio de mano. Vamos a suponer que el primer defensor está a la altura del cono y enfocaremos nuestro trabajo en la lectura del segundo plano. El primer ejercicio es 1×0 sencillo partiendo de medio campo. 1
Añadimos un defensor condicionado a pasar por detrás de uno de los conos colocados a dos laterales de la zona. Esta es una buena manera de forzar al atacante a leer el espacio en velocidad y de tomar decisiones correctas tomando el lado de salida que más ventaja genera. En caso de decisión incorrecta también el jugador puede corregir cuando este ha iniciado su división hacia el aro.

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En este mismo ejercicio se le puede añadir un pasador o bien también cambiar la orientación del ejercicio que hace más difícil la acción y menos rigidez en la formación del jugador ya que de esta manera enriquecemos las situaciones debe leer. 3 4
Finalmente podemos enlazar esta situación con un pase a un jugador exterior en caso de necesitarlo para crear otra situación de 1×1 o de 1+1×1, 1×1 con un pasador. 5

Supongamos que vamos a trabajar la “recepción de un jugador exterior en la posición de perímetro”. Podemos desglosar el concepto en la finta previa o el juego sin balón, en la parada o arrancada sobre recepción en función de la ventaja tomada sobre la defensa o en la acción posterior a la recepción buscando un tiro, una división hacia el aro o bien pudiendo conectar con un compañero.

La primera rueda propuesta seguro que es conocida por muchos entrenadores. Pero consideramos que es bueno para los jugadores no proponer solamente un ejercicio tras otro sino basar nuestro aprendizaje en el trabajo de un ejercicio al que vamos añadiendo variables i dificultad dentro de la misma sesión. Es importante:

  • Que el jugador con balón abra el ángulo de pase abriendo la mano cercana hacia la recepción
  • Que la pareja actue con timing (compenetración)
  • Que el jugador sin balón cambie el ritmo y no siempre de la misma manera (cambie los pies de la defensa, vaya directo a fuera, pare, mire balón y arranque…)
En este ejercicio los jugadores a recibir salen desde debajo de canasta y los pasadores están en posición central. 6
Empezamos a incrementar la dificultad al ejercicio. El paso importante de 1×0 a 1×1 es la introducción de la defensa condicionada. En este caso vamos a colocar una defensa encima de nuestro atacante. Este último ha de pasar rodeando el cono por delante o por detrás y igualmente la defensa ha de hacer la misma acción persiguiendo el atacante. Esta acción de es fácil lectura por parte del atacante. 7  8
Posteriormente, añadimos que el atacante no tiene la obligatoriedad de pasar por detrás del cono pero el defensor sí. Entonces lo que ha de hacer el atacante es aprovechar la ventaja que le da el defensor. En el caso del gráfico, si el defensor intenta ir a robar el balón por arriba, el atacante aprovecha la verticalidad hacia el aro. 9
Podemos también añadir reacciones posteriores al 1×0 del exterior. Este pasa el rebote al mismo pasador y va a recibir al lado contrario. Es importante añadir nuevas variables al ejercicio. Por ejemplo, podemos hacer que el pasador se pueda desplazar libremente por el perímetro (nunca despacio sino siempre con cambios de ritmo) y cuando este recibe el atacante ha de leer y buscar un espacio para recibir al exterior. Recordamos que el rebote no se baja para el posterior pase. Se puede enlazar también con situaciones de 2×0 como pasar y puerta atrás 10
También podemos hacer jugar un 1×1 a lado contrario con ventaja ofensiva 11

El tercer concepto es defensivo. Vamos a trabajar sobre una defensa de 2×1 delante los jugadores interiores de los rivales en caso que estos nos recibieran en poste bajo El concepto de defensa colectiva a trabajar es 2×1 al poste bajo. Nuestra idea es saltar al 2×1 des de la posiciones central cuando su jugador interior reciba el balón. El resto de jugadores ajustan sus posiciones para evitar ventajas en una posible rotación. Somos partidarios de que nuestros equipos jueguen este tipo de defensas donde no existe rigidez para tomar decisiones sinó que estas dependen en gran parte de la iniciativa de los jugadores. Y además, hacemos que los jugadores decidan y lean en función de la decisión de otros compañeros. Se trata, por tanto, de activar un proceso de acción y reacción constante de todo el equipo. Lógicamente, nunca en estas categorías marcaremos con rigidez las posiciones de ejecución de los ejercicios. Todos los jugadores hacen de todo.

La primera fase del ejercicio es con un atacante con balón en el exterior y otro en el interior. Colocamos el defensor que saltará al 2×1 en posición central como si estuviera defendiendo a un atacante representado por un cono. El defensor ha de estar en constante movimiento de pies (fintas cortas) para poder reaccionar rápidamente, ha de colocar correctamente la visión para poder leer todo el juego (a pesar de estar atacado por nadie) y ha de usar las manos en el 2×1. Un posible enlace de esta acción es cuando el interior devuelve el balón al exterior, la defensa rápidamente pasa al centro de la zona como si fuese a hacer la posterior rotación y luego cambia la situación del ejercicio transformándose en un 3×0 exterior, invirtiendo balón para dividir por el espacio.

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En la siguiente ampliación, añadimos un segundo pasador en posición central. La acción es la misma pero cuando el interior saca el balón a fuera se invierte el balón y el defensor que había saltado al 2×1 ha de recuperar para jugar 1×1. No hay pase directo a la posición central ya que se produce demasiada ventaja, 13
Añadimos ahora las rotaciones del lado contrario, añadiendo un segundo defensor. Ahora sí que el balón puede ir directo con skip pass a los dos atacantes produciéndose un 1×1 cuando se invierte el balón. El defensor que hace el 2×1 ha de dirigirse al lado contrario pudiendo ayudar en caso que el atacante con balón supere a su primera defensa. 14
Y los tres últimos pasos son añadir un atacante en el lado contrario y jugar 2×2 final, añadir un defensor al jugador interior y permitir los 1×1 de este jugador y finalizar el ejercicio con 3×3 y añadir un defensor al primer pasador y jugar 4×4 con la obligatoriedad que llegue un balón interior. 15

Para terminar, es importante que los entrenadores seamos conscientes que la mejora del jugador es una mejora integral y no solamente técnica sino también táctica de los fundamentos. Hay que enseñar al jugador a pensar.

Lluís Riera

Entrenador asistente del Divina Joventut

Director del portal basketanalisis.wordpress.com