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Adelanto del artículo de Bernat Elias que aparecerá en el 15º número de Entrenandobasket

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Cuando empezamos un entrenamiento utilizamos el calentamiento para preparar el organismo para posteriores esfuerzos más exigentes, y pasar de un estado en reposo a un estado activo. Con ello favorecemos el rendimiento y evitamos posibles lesiones. El tiempo que acostumbramos a utilizar en un calentamiento es entre 15 y 20 minutos, a veces algo más, y el trabajo acostumbra a ser progresivo, de menos a más intensidad. Las pulsaciones variarán de 70-100 pulsaciones por minuto en estado de reposo, a unas 140-160  p.m. en estado activo del 70% de nuestra capacidad máxima (es lo recomendado). Dependiendo de la persona, su peso, su altura, el momento de la temporada que nos encontremos, de la temperatura ambiente o de si padece alguna patología en su capacidad cardíaca las cantidades medias podrían variar. Nuestros músculos, articulaciones, capacidad corporal, atencional y motivacional deben cambiar  su estado y pasar a una activación en todos los sentidos. Es lo mismo que ocurre cuando nos incorporamos con un automóvil en una autopista, debemos poner el vehículo en la velocidad y revoluciones mínimas necesarias para acceder a ella, si no, no podemos circular por ella. Al igual pasará pues con nuestro cuerpo, si no está preparado, será mucho más fácil cometer errores, no ejecutar con precisión o tener más riesgo de lesión, entre otros factores.

Hay muchas formas de trabajar un calentamiento, por supuesto en función de la categoría, de los objetivos que planteamos durante el entrenamiento/partido o de la capacidad que tiene el propio equipo de aceptar y asimilar nuevas propuestas, ejercicios, desafíos. Lo podemos enfocar en distintas vías, hoy me voy a centrar en el calentamiento que utilizamos en nuestro primer equipo danés Stevnsgade Basketball Club de Copenhague que jugamos en Top League Division en Dinamarca, y diferenciaré calentamientos en entrenamientos y en partidos.

En función del día de entrenamiento y de los objetivos y planificación de la semana, empezamos de una forma u otra. No es lo mismo un entrenamiento el día después de haber jugado partido de liga, dónde han pasado menos de 24h y has viajado 3h, que el entrenamiento antes de partido, que muchas veces es también con menos de 24h de antelación. Debe ser coherente el entrenamiento, pero también lo debe ser el calentamiento.

Bernat Elias