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Meter el balón por el aro es una cosa, jugar baloncesto sería otra. Es común escuchar el típico tópico que alguien ha oído de otro y le da por repetirlo hasta la saciedad; “el baloncesto es fácil”, pero es que, el baloncesto, no es fácil. El baloncesto es muy difícil. Hay que conocer decenas de conceptos; después de conocerlos, hay que saber usarlos de forma integrada y coordinada con tus compañeros de equipo, de manera efectiva, eficiente, rápida, a pulsaciones de partido y mejor que tu rival. Cuanto mayor número de variables puedas dominar y anticiparte a ellas más se acentúa la diferencia en el juego. Si llegas a ese punto, claro que el baloncesto es fácil, aparentemente. No hay nada que sea producto de horas de dedicación que sea fácil. Una mente puede tardar meses o años en aprender cosas y puede olvidarlas al mismo ritmo que las aprende.

Estos micro y/o macro conceptos que trabajan sobre el detalle y que cambian el resultado de los partidos se deben pensar y repensar para ser matizados, mejorados y dominados sin perder la referencia vital de que cada día los mejoras o empeoras. Muy a menudo estos conceptos están escondidos entre las palabras de contenido dudoso o sin contenido. El propósito de este artículo es intentar desmenuzar un poco en que consiste ser un jugador inteligente. Creo que sabiendo bien el significado de algo se puede trabajar mejor en pos de mejorar y alcanzar objetivos. Por supuesto que el tema es tan amplio y complejo que el artículo quedará corto pero debería servir como una primera aproximación.

Lo primero sería una distinción en las definiciones entre listo e inteligente. Un jugador listo sería el que saca provecho de las acciones en el campo instintivamente, su instinto en la cancha le llevaría a ganar ventaja en muchas situaciones. La inteligencia sería más producto de la experiencia y es la capacidad de tomar buenas decisiones de forma consciente basadas en los conocimientos adquiridos… Creo que se le puede dar un significado más medible a estas palabras.

Por lo tanto, ¿Qué entiendo por ser inteligente en la cancha? Obviamente controlar todo, en todo momento, entiendo que a día de hoy escapa a la capacidad humana. Una buena definición sería el control del mayor número posible de variables,  en el menor tiempo posible y seleccionando la más fácil y efectiva en cada contexto. Vamos a enumerar algunos ejemplos:

- Control del tiempo y las faltas: Control del tiempo del cuarto, del reloj de posesión, del bonus de faltas y qué jugadores importantes del otro equipo están en peligro de faltas.

- Anticiparse a la acción: Reconocer situaciones y anticiparse a las más probables. La mente tiene que abrir constantemente un nuevo abanico de posibilidades. Tener siempre un buen “plan B” y saber recurrir a él rápidamente si falla el “plan A”. Contemplar muchas variables, tener los recursos para reaccionar y saber usarlos reaccionando a esas variables.

- No infravalorar a nadie también demuestra inteligencia: El talento, las habilidades cognitivas, la concentración, la intensidad de tu juego, etc., se ven condicionados si menosprecias a tu rival. Cualquiera te puede meter canasta, cualquiera te puede ganar.

- Reconocer los missmatches y desequilibrios: Reconocer ventajas por peso, altura, habilidades o velocidades, tanto tuyas como de tus compañeros. A priori, durante el juego o en décimas de segundo. Reconocer el ritmo que el rival quiere imponer. Reconocer su fórmula y conocer la forma para contrarrestarla.

- No hacer lo que no sabes hacer o tomar una decisión difícil cuando existe una más fácil: Estrechamente relacionado con esto, estaría la posibilidad de reconocer tu estado anímico y físico. Ser capaz de cambiarlo es una virtud excelente, posible aunque difícil, pero ser capaz de reconocerlo y tomar decisiones en consecuencia demuestra inteligencia y autocontrol.

- Reconocer las debilidades: Ataca las debilidades de tu defensor o de tu atacante y reconoce las tuyas para minimizar el impacto. En ataque cualquier lectura empieza de lo sencillo a lo complejo y en defensa también. Leer si tiene buen o mal tiro, si le falla el tiro tras bote, si su izquierda es especialmente floja o especialmente fuerte, o su centro de gravedad demasiado bajo, su velocidad,  la posición de sus pies o dónde se siente más incómodo y allí llevarlo.

- Saber forzar faltas o reconocer el nivel de arbitraje y actuar en consecuencia: Las faltas condicionan los partidos. Puntos a reloj parado es presión sobre el rival. Aprender a forzar faltas es un síntoma de inteligencia pues demuestra conocimiento del juego. Entender dónde está el listón que ponen los árbitros a las faltas, asumirlo como parte del juego, y tomar decisiones en beneficio propio.

- Control de la situación de tus compañeros: Dar balones en situaciones donde otro las puede aprovechar, aprovechar tus puntos fuertes, asegurar situaciones clave . Nunca dejes de moverte.

- Dominar los conceptos de spacing y timing: es decir, dónde colocarte y en qué momento empezar un movimiento. Primero conocerlos para luego poder aplicar con rapidez estos dos conceptos íntimamente relacionados.

¿Cómo trabajar esto? bueno, como todo, paciencia y determinación.

Meter el balón por el aro es una cosa, jugar baloncesto sería otra. Es común escuchar el típico tópico que alguien ha oído de otro y le da por repetirlo hasta la saciedad; “el baloncesto es fácil”, pero es que, el baloncesto, no es fácil. El baloncesto es muy difícil. Hay que conocer decenas de conceptos; después de conocerlos, hay que saber usarlos de forma integrada y coordinada con tus compañeros de equipo, de manera efectiva, eficiente, rápida, a pulsaciones de partido y mejor que tu rival. Cuanto mayor número de variables puedas dominar y anticiparte a ellas más se acentúa la diferencia en el juego. Si llegas a ese punto, claro que el baloncesto es fácil, aparentemente. No hay nada que sea producto de horas de dedicación que sea fácil. Una mente puede tardar meses o años en aprender cosas y puede olvidarlas al mismo ritmo que las aprende.

Estos micro y/o macro conceptos que trabajan sobre el detalle y que cambian el resultado de los partidos se deben pensar y repensar para ser matizados, mejorados y dominados sin perder la referencia vital de que cada día los mejoras o empeoras. Muy a menudo estos conceptos están escondidos entre las palabras de contenido dudoso o sin contenido. El propósito de este artículo es intentar desmenuzar un poco en que consiste ser un jugador inteligente. Creo que sabiendo bien el significado de algo se puede trabajar mejor en pos de mejorar y alcanzar objetivos. Por supuesto que el tema es tan amplio y complejo que el artículo quedará corto pero debería servir como una primera aproximación.

Lo primero sería una distinción en las definiciones entre listo e inteligente. Un jugador listo sería el que saca provecho de las acciones en el campo instintivamente, su instinto en la cancha le llevaría a ganar ventaja en muchas situaciones. La inteligencia sería más producto de la experiencia y es la capacidad de tomar buenas decisiones de forma consciente basadas en los conocimientos adquiridos… Creo que se le puede dar un significado más medible a estas palabras.

Por lo tanto, ¿Qué entiendo por ser inteligente en la cancha? Obviamente controlar todo, en todo momento, entiendo que a día de hoy escapa a la capacidad humana. Una buena definición sería el control del mayor número posible de variables,  en el menor tiempo posible y seleccionando la más fácil y efectiva en cada contexto. Vamos a enumerar algunos ejemplos:

- Control del tiempo y las faltas: Control del tiempo del cuarto, del reloj de posesión, del bonus de faltas y qué jugadores importantes del otro equipo están en peligro de faltas.

- Anticiparse a la acción: Reconocer situaciones y anticiparse a las más probables. La mente tiene que abrir constantemente un nuevo abanico de posibilidades. Tener siempre un buen “plan B” y saber recurrir a él rápidamente si falla el “plan A”. Contemplar muchas variables, tener los recursos para reaccionar y saber usarlos reaccionando a esas variables.

- No infravalorar a nadie también demuestra inteligencia: El talento, las habilidades cognitivas, la concentración, la intensidad de tu juego, etc., se ven condicionados si menosprecias a tu rival. Cualquiera te puede meter canasta, cualquiera te puede ganar.

- Reconocer los missmatches y desequilibrios: Reconocer ventajas por peso, altura, habilidades o velocidades, tanto tuyas como de tus compañeros. A priori, durante el juego o en décimas de segundo. Reconocer el ritmo que el rival quiere imponer. Reconocer su fórmula y conocer la forma para contrarrestarla.

- No hacer lo que no sabes hacer o tomar una decisión difícil cuando existe una más fácil: Estrechamente relacionado con esto, estaría la posibilidad de reconocer tu estado anímico y físico. Ser capaz de cambiarlo es una virtud excelente, posible aunque difícil, pero ser capaz de reconocerlo y tomar decisiones en consecuencia demuestra inteligencia y autocontrol.

- Reconocer las debilidades: Ataca las debilidades de tu defensor o de tu atacante y reconoce las tuyas para minimizar el impacto. En ataque cualquier lectura empieza de lo sencillo a lo complejo y en defensa también. Leer si tiene buen o mal tiro, si le falla el tiro tras bote, si su izquierda es especialmente floja o especialmente fuerte, o su centro de gravedad demasiado bajo, su velocidad,  la posición de sus pies o dónde se siente más incómodo y allí llevarlo.

- Saber forzar faltas o reconocer el nivel de arbitraje y actuar en consecuencia: Las faltas condicionan los partidos. Puntos a reloj parado es presión sobre el rival. Aprender a forzar faltas es un síntoma de inteligencia pues demuestra conocimiento del juego. Entender dónde está el listón que ponen los árbitros a las faltas, asumirlo como parte del juego, y tomar decisiones en beneficio propio.

- Control de la situación de tus compañeros: Dar balones en situaciones donde otro las puede aprovechar, aprovechar tus puntos fuertes, asegurar situaciones clave . Nunca dejes de moverte.

- Dominar los conceptos de spacing y timing: es decir, dónde colocarte y en qué momento empezar un movimiento. Primero conocerlos para luego poder aplicar con rapidez estos dos conceptos íntimamente relacionados.

¿Cómo trabajar esto? bueno, como todo, paciencia y determinación.

Javier Huertas: @bball4real1