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“El tapering en el baloncesto: ¿cómo nos preparamos para la competición?”, por Gabo Loaiza

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Como he dicho muchas veces, decidí estudiar Ciencias del Deporte por mi pasión por el baloncesto. Pienso que era la única forma de conocer cómo podrían reaccionar el organismo a cualquiera de los estímulos que se presenten durante un entrenamiento, la competición o una temporada. Creo fundamental que el entrenador conozca esos requisitos para saber conjugar los elementos técnicos-tácticos-físicos-emocionales dentro del entrenamiento, porque sólo así el proceso de enseñanza-aprendizaje del baloncesto cobra sentido.

Dentro de la infinidad de conceptos que hay que tener en cuenta en toda preparación a la competición es el tapering o puesta a punto. El primer investigador que leí sobre esta temática fue a Íñigo Mujika aplicándolo a deportes individuales con competiciones mensuales, trimestrales o anuales. Sin embargo, en los últimos tiempos ha cobrado enorme sentido en deportes como el baloncesto, puesto que este tapering se manifiesta semanalmente en toda microestructura semanal que utilicemos.

Todo lo que pongo a continuación, es un extracto de mi trabajo Final de Carrera sobre Periodización Táctica:

El taper es un descenso del nivel de entrenamiento en competición con el objetivo de descansar y prepararse para una buena actuación. Trata de evitar la fatiga del entrenamiento sin perder las adaptaciones. En definitiva, es una reducción durante un tiempo variable (dependiendo de las características competitivas y del deporte) que disminuirán el estrés del entrenamiento y optimiza el rendimiento (Mujika y Padilla, 2003).

Sus objetivos son los siguientes (Mujika y Padilla, 2003):

  • Reducir la acumulación de fatiga fisiológica y psicológica del entrenamiento.
  • Incrementar las consecuencias positivas del entrenamiento.
  • Mejorar y facilitar los procesos de recuperación.

El entrenador para controlar la carga del entrenamiento dispone de la combinación de intensidad, volumen y frecuencia. La reducción del volumen del entrenamiento no debe ser mayor que el umbral mínimo de estímulo, ya que esto sí produciría una caída importante de las adaptaciones anatómicas, fisiológicas, etc. (Mujika y Padilla, 2003)

La intensidad en los periodos de tapering debe mantenerse o incrementarse. En cambio, el volumen de entrenamiento sí debe disminuirse habiéndose encontrado resultados favorables en deportes como el ciclismo, atletismo, natación, de fuerza o triathlón. Por otra parte, el incremento de frecuencia en deportistas entrenados se ha relacionado positivamente con el rendimiento, sobre todo, en aquellos deportes que dependen de una técnica muy específica (Mujika y Padilla, 2003).

Mujika y Padilla (2003) estructuran una serie de estrategias que debemos seguir a la hora de realizar esta estrategia de “puesta a punto”:

  • Minimizar la fatiga sin comprometer las adaptaciones.
  • Mantener o aumentar la intensidad del entrenamiento.
  • Reducir el volumen de entrenamiento entre el 60-90%
  • Mantener la frecuencia de entrenamiento.

La mayor parte de estudios buscan la aplicación en deportes individuales, por lo que las recomendaciones de duración, intensidad, frecuencia y volumen, no están adaptadas al baloncesto. Prueba de ello, es que la recomendación del taper es de 2 semanas algo que no concuerda con nuestras necesidades, ya que se debe competir al máximo nivel semanalmente (Bosquet, Montpetit, Arvisais y Mujika, 2007).

El entrenamiento de alta intensidad es un componente crucial del rendimiento competitivo en deportes de equipo. Este entrenamiento deberá estar adecuado a las características del juego (móvil, cooperación y oposición) para que tenga transferencia positiva (Mujika, 2010).

Mujika (2010) defiende la inclusión de un tapering al final de la pretemporada para iniciar la competición en una óptima forma deportiva. También, habla de que esta puesta a punto tiene especial importancia en los torneos internacionales (con las selecciones), ya que tienen una menor duración, que las numerosas semanas de una o dos competiciones en los clubs. Recomienda, la realización de ejercicios de alta intensidad durante 10 días previos a la competición, respetando la bajada de volumen y el mantenimiento de la frecuencia.

En los deportes de equipo, las cargas de entrenamiento suelen ser similares entre los componentes del equipo por lo que su efecto difiere entre jugadores pudiendo provocar malas adaptaciones. Sin embargo, se ha determinado que las adaptaciones y respuestas son similares. Los jugadores participan en 2 partidos semanales, por lo que la carga de entrenamiento disminuirá el día previo a la competición (estrategia tapering) aumentando el contenido táctico conforme avanza la semana y el trabajo de fuerza explosiva (Manzi et al., 2010).

Izquierdo et al. (2007) mencionado por Brannstrom, Rova y Yu (2013) en un estudio sobre jugadores de baloncesto, determinaron la utilidad de un tape progresivo durante la semana donde el volumen disminuyese y la intensidad aumentase, de manera que la fuerza no se viera afectada por la fatiga para la competición. Este artículo, también destaca la prevalencia de estudios en deportes individuales, que no tienen transferencia al baloncesto.

En un artículo sobre futbolistas profesionales (Saifeddin et al., 2016), se analizó una temporada con 7 semanas de taper. En éstas, la duración de las sesiones disminuye un 20%, sin cambios en la intensidad. Sí aumenta la distancia recorrida a alta intensidad y el número de sprint en los partidos que disputan tras cada una de éstas semanas. Por tanto, el descenso de la duración y frecuencia y mantenimiento de la intensidad mejora la actividad en la competición.

En los deportes colectivos se combina el correcto desarrollo de la velocidad, aceleración, energía, agilidad y resistencia por lo que el taper en éstos aumentará estos atributos, aunque hay escasos artículos que lo analicen (Pyne, Mujika y Reilly 2009).

En una revisión reciente Veli (2017) afirma que el tapering maximiza el rendimiento previo a la competición. Para ello, se disminuirá el volumen entre 41-60%, manteniendo la frecuencia y la intensidad durante 8-14 días. Sin embargo, esto no tiene aplicabilidad a los deportes de equipo ya que tienen realidades estructurales y competitivas totalmente diferentes.

En un estudio sobre futbolistas de indoor, Sousa et al. (2016) en el periodo precompetitivo la reducción de la carga de entrenamiento en las últimas semanas de preparación es beneficiosa para incrementar el volumen máximo de oxígeno. Este taper no era progresivo, sino linear, algo que se contrapone con la literatura mencionada algo que puede darse como consecuencia de la no profesionalidad de los sujetos participantes en este estudio.

En cuanto a la comparativa entre el incremento de las cargas y el descenso de las mismas durante la semana, se observa que aumentarla reduce el rendimiento durante la competición, así como la respuesta metabólica a los ejercicios intermitentes (May, Kenneth, John y James, 2012).

Arruda, Aoki, Freitas, Coutts y Moreira (2013) determinaron que la carga de entrenamiento interna viene determinada por el calendario competitivo y que éste es el que ayudará a fijar los periodos de taper y el control del volumen, intensidad y frecuencia del entrenamiento.

A modo de síntesis, el tapering en deportes de equipo se incluye dentro de la microestructura semanal de entrenamientos, con el objetivo de llegar en óptimas condiciones a la competición de cada fin de semana. Ciertamente, parece interesante seguir buscando e informándonos sobre esta temática de cara a construir un periodo de tapering adecuado a las características no sólo del baloncesto, sino de todos los deportes de equipo que funcionalmente y estructuralmente comparten numerosos aspectos (colaboración, oposición, cancha compartida, etc.)

Gabo Loaiza Pérez

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte

Entrenador Superior de Baloncesto

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